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Contexto
sociocultural y de las organizaciones
El
principal reto de las organizaciones de hoy, consiste en “qué
hacer” para conseguir los cambios o transformaciones
necesarios, acometiendo
con éxito la complejidad y convertirla en oportunidad. Por eso,
el foco de atención reside en el valor de las personas que
forman parte de la organización, porque son ellas las que
pueden tomar las decisiones para obtener los mejores resultados
de forma sostenida.
La
percepción del universo, del ser humano, de la sociedad y de
uno mismo, forma la base del pensamiento de cada persona, y éste
proporciona más o menos posibilidades.
La
transición de la Era industrial a la Era de la información,
está suponiendo un cambio al primer paradigma en la historia
que reconoce la complejidad –paradigma sistémico-, generando
incertidumbre y confusión en todos los ámbitos.
Además,
el entorno es crecientemente complejo, dinámico y exigente, lo
que aumenta las posibilidades, disminuyendo el ciclo de vida de
nuestras asunciones y supuestos básicos; teoría, plan y modelo de
empresa y de negocio; estrategias y planes de acción; conocimientos y
técnicas;
procesos y prácticas; productos (bienes y servicios).
Por
ello, la claridad, apertura y flexibilidad mentales, la
confianza y la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad, así
como la efectividad en las relaciones, son las características
básicas necesarias para afrontar los retos actuales, para
obtener ventajas competitivas y evitar desventajas comparativas,
para ser altamente productivo y estar satisfecho con las
consecuencias y resultados de nuestra actividad profesional.
Los
directivos disponen de herramientas y técnicas
organizacionales, creadas para resolver el "cómo
hacer" cuando el "qué hacer" está implícito en
la inercia del negocio. El aumento de posibilidades y la mayor
exigencia del mercado acortan el ciclo de vida del "qué
hacer" que fue establecido por el fundador de la empresa y
que, generalmente, sólo ha recibido pequeñas modificaciones
desde entonces.
Las
personas con una adecuada preparación psicosocial profesional
son más efectivas, individual y colectivamente, lo cual les
permite que puedan cuestionarse la vigencia de la teoría y plan
de negocio existentes -bases del “qué hacer”-, formular
otras alternativas; también saben cómo relacionarse para
conseguir resultados.
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