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LA
CALIDAD PERSONAL ES LA BASE DE TODAS LAS CALIDADES
“Aprender
sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso”.
Confucio. Filósofo Chino
Cuando
utilizamos el término calidad, nos referimos al valor
comparativo de una cosa con respecto a otras de su misma especie
y también cuando nos referimos a la excelencia de algo o
alguien. Existen otras acepciones de este término, sin embargo,
me propongo tratar concretamente de estas.
Todas
las empresas valoran sus productos o servicios en grado a la
calidad de los mismos. Los clientes buscan la mejor relación
calidad-precio. También se
valora a los empleados en las empresas en función a la
calidad del trabajo desempeñado. Las personas desean tener
“calidad de vida”, empleando este término frecuentemente
para referirse a
alcanzar un estado de bienestar en su vida óptimo para
su salud, relaciones interpersonales, sociales y profesionales.
Los países y las empresas consideran la calidad como factor de
éxito. En definitiva, cada vez más somos conscientes de que
mejorar la calidad es uno de los aspectos que tenemos en cuenta
las personas, la sociedad,
el mundo empresarial, los países y las organizaciones.
La
calidad no es un factor que surja del azar, es fruto de la
preparación y del crecimiento de nuestras capacidades
personales y habilidades siendo de nuestra competencia el querer
conseguirlo, es responsabilidad de las personas y de los
empresarios, de los ciudadanos y los dirigentes que gobiernan un
país. Es responsabilidad de todos. Claro que no resulta fácil
para el ser humano conocer en qué objetivo y dirección
reforzar su capacitación para obtener los resultados deseados.
Sencillamente, porque
nuestra capacitación requiere de aprendizaje y crecimiento de
nuestro capital intelectual
constante y dinámico, adaptado a las necesidades que
requerimos de forma integral:
personal, profesional y social y nos encontramos con que las
Organizaciones, Sociedad, Naturaleza, Cultura
apuntan a distintos intereses no teniendo una visión
amplia que englobe todos los sistemas y en lugar de hacerlos
independientes con fines distintos, sean interdependientes
alcanzando la
esencia de un TODO, o sea;
el objetivo común de alcanzar el beneficio de la calidad
para todos, donde todos se responsabilizan de capacitar su
crecimiento intelectual y habilidades enfocados con un
pensamiento sistémico.
La
calidad entonces, si somos conscientes del beneficio que nos
reporta, y somos conscientes de que nuestro crecimiento es básico
para conseguirla, y si somos conscientes de que la sociedad, las
organizaciones y las empresas están formadas por personas,
quiere decir que la calidad depende de la calidad personal.
Actualmente tenemos modelos y patrones
mentales, creencias y valores
que no han sido adaptados a la realidad de forma
integral: personal, social
y empresarial, debido a la falta de un pensamiento sistémico.
Así nuestro pensamiento recibe mensajes muchas veces
contrapuestos a nuestras metas, no conseguimos alcanzar el éxito,
creemos en patrones que aprendimos que no coinciden y no
encontramos lo que buscamos, nos desorientamos, nos confundimos:
por ejemplo, ¿qué sucede en las relaciones de pareja que no
funcionan? ¿Sirve el modelo de “una pareja para toda la
vida”? ¿Qué esperamos de nuestras relaciones sociales? ¿Confiamos
en los demás? ¿Confiamos en nosotros mismos?
Una de las cuestiones claves para mejorar
es el tener la confianza de reconocer
qué aspectos debemos cuestionarnos, ir al fondo de
aquello que no asimilamos o que nos confunde, qué nos causa
frustración o miedo y romper esas barreras que nos bloquean y
nos impiden ser dinámicos, creativos y obtener una sana
comunicación.
En
definitiva, te invito a que tengas una mejor calidad de vida,
porque tu calidad de vida es la importante para la calidad de
vida de todos.
(Autor:
C. Fiestas 05-10-2006)
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